 | | Una tendencia alejada de sangres usuales en nuestro entorno puede ayudar a sanear nuestra carga genética y liberarla de problemas hereditarios y a la vez vigorizarla dotándole de fresca información genética que se pierde con el excesivo uso de la consanguinidad. En la foto, otra tendencia de Boxer: el inglés, cuya sangre difiere radicalmente de las usadas en la Europa continental y que tiene muchas virtudes para ser tenida en cuenta como refresco. | Tras la reciente visita en la pasada Monográfica Regional de Canarias del afamado juez especialista en Boxer, Miguel Torrents, también criador con el gran afijo dels Segadors, que ha producido innumerables campeones en todo el mundo, nos queda la reflexión que ha hecho sobre la problemática en la cría: “Cuanto más selecta es la camada mayores problemas vas a tener”. Esta afirmación, tras la gran experiencia de 30 años como criador y cerca de un centenar de camadas a sus espaldas, nos deja una gran preocupación. ¿Es nuestra raza un cúmulo de problemas? ¿Es viable la cría selectiva?¿Qué queremos: ganar muchos títulos y rápidamente, o por contra dejar un trabajo de cría serio que ayude a disfrutar a los futuros propietarios de Boxers de una raza “natural” y que le confiera al animal una carga genética lo más libre de problemas genéticos posibles?
Las respuestas a estas preguntas son sencillas de responder y los problemas que se cuestionan, a la vez, difíciles de resolver. Es algo así como preguntar si es viable dejar de contaminar el medio ambiente. Probablemente sí lo sea, pero a ver quien le dice a los poderes fácticos que hagan un esfuerzo de inversión, que contribuya a la postre a una disminución de las ganancias.
Lo mismo pasa en nuestra dedicación de criadores. Los que marcan las pautas son los clubes, pero las directrices se siguen de manera individual por parte de cada criador, sin que exista demasiada capacidad por parte de los organismos reguladores para hacer un control de la ruta que cada uno de nosotros decidimos tomar.
Torcer la ruta o más bien concienciar a todos que la tomada no es la correcta y que la alternativa es más dura y más lenta, no es muy difícil de asimilar, sobre todo por aquellos que ya llevan ventaja en el camino y que no quieren retroceder e incluso, en algunos casos abandonarla completamente para retomar una nueva.
Muchos dirán que son las reglas del juego. Hablando de ellas, hemos visto recientemente como en uno de los negocios de mayor presupuesto de todos, como es el fútbol, sus reglas están enquistadas con difícil posibilidad de avance, pese a que la tecnología deja infinitas posibilidades para su arreglo. Mientras los poderes fácticos impiden la capacidad de dar soluciones, vemos como decisiones arbitrales injustas, que se podían haber evitado de una manera sencillísima y con un mínimo coste, dejan truncadas las ilusiones de países enteros, del trabajo de miles de profesionales que han dedicado una gran cantidad de sacrificio material y humano durante años. Todo por el inmovilismo. Por no perjudicar a unos pocos en detrimento de la mayoría y, sobre todo del espectáculo, que sí se beneficiaría de sobremanera con otro sistema nuevo, con tecnología y más justo.
Quizás en el mundo de los perros esté pasando lo mismo. Con un diferente fondo, pero con un fin similar. No es muy difícil instaurar un sistema de cría más rígido, en el sentido de controlar problemas de orden reproductivo, taras genéticas y control de la media de salud de la cabaña canina.
Se verían los problemas que hay, si los hay y de esa manera, se podría hacer un plan específico de acción para resolverlo, si se puede, o al menos reducir el mal a mínimos.
Realmente podríamos descubrir, tal como dice Torrents, si la selección debilita la raza o quizás quien lo haga sea la impulsividad de los criadores por conseguir el éxito de manera más directa, haciendo uso de sistemas de cría peligrosos sin demasiado control y conocimientos.
¿Podremos revertir este proceso? ¿Podremos combinar líneas de sangre y/o tendencias que aún se mantienen vigorosas y excluir las que dan problemas? O, incluso mejor aún ¿Se podrían reciclar esas líneas que cada vez están más debilitadas?
La repuesta no la puedo decir yo, porque no tengo ni la capacidad técnica, ni me encuentro en el escalón jerárquico del poder boxerístico para ello, pero me temo que una mejoría radical a asuntos tales como sementales con poca lívido o bajo instinto sexual, perras infértiles, abortos, embarazos distóxicos, cesáreas, cachorros con poca vitalidad, madres con poca producción láctea, con leche tóxica, taras congénitas, enfermedades de origen genético… serían gratamente mejorados si somos conscientes de la realidad que existe y realmente queremos hacer algo para subsanarlo o, como ya dije, al menos minimizarlo.
La poca influencia que puede tener mi criadero para impulsar un fomento de la búsqueda de una raza más vigorosa y mis planes de cría que se dirigen en ese sentido, no creo que ayuden a cambiar mucho el panorama general, pero al menos puede que mientras haya un loco solitario siguiendo ese camino, si hay suerte y éxito, se mantenga viva una posibilidad de conseguirlo. No obstante, no creo que haya la seguridad de dirigirme hacia el camino correcto, ni tampoco que tenga las herramientas adecuadas y sobre todo que esté en posesión de la única verdad. Hay muchos criadores de mucha más influencia y capacidad técnica que yo que siguen un plan de cría muy riguroso en el sentido de mejorar la raza desde el interior y no solo para criar campeones y fama. Pero creo que aún deberían ser más. Los problemas que indiqé más arriba en negrita, no son para tomárselos a la ligera, si aparecen en nuestra cría son indicadores claros de que algo va muy mal y si, como dice Torrents, es algo común en la cría de alta selección, las medidas se deberían tomar más drásticamente desde los organismos encaminados para ello |
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